Reggio Emilia Style

En el Godspell estamos abiertos a aprender de las mejores experiencias del mundo. Los jardines de la infancia en Reggio Emilia, Italia, ofrecen una filosofía y pedagogía que se alinea directamente con nuestra visión y la enriquece.

 

En el Godspell K no vemos al niño como un envase vacío al que hay que llenar de conocimientos, sino a un co-constructor de identidad, curioso, inteligente y creativo.

 

Un equipo de pedagogos, atelierista, maestros y ayudantes, trabaja conjuntamente en una pedagogía de las relaciones y elabora una planificación firme en la visión y flexible creativamente, que funciona como columna vertebral disparadora y abierta a la investigación y reflexión permanente.

 

Los niños aportan con sus preguntas, sus perspectivas e inquietudes y descubrimientos. A partir de las experiencias y las preguntas nacen los proyectos, que se pueden realizar en pequeños grupos en las aulas o en el atelier. Durante su realización, se documentan los procesos de aprendizaje, las emociones, la creación de sentido y los descubrimientos a través de fotografías, filmaciones y narraciones. Esta documentación se analiza, se interpreta, se revisita, para enriquecerla con nuevas preguntas y nuevas decisiones. Al exponerla en las paredes de todo el colegio, “se hace visible lo invisible” (Howard Gardner), invitando a toda la comunidad a festejar el proceso de aprendizaje.

 

 

Principios generales:
1. Los niños son capaces de construir su propio aprendizaje. Son impulsados por sus intereses de entender y saber más.
 

2. Los niños forman una comprensión de sí mismos y su lugar en el mundo a través de sus interacciones con los demás. Hay un fuerte énfasis en la colaboración y el trabajo en grupo y en valorar los pensamientos y preguntas de cada alumno. El adulto no es el dador del conocimiento. Los niños buscan el conocimiento a través de sus propias investigaciones.

 

3. Los niños son comunicadores. La comunicación es una forma de descubrir cosas, haciendo preguntas, utilizando el lenguaje como un juego. Los niños usan el lenguaje para investigar y explorar, reflexionar sobre sus experiencias. Se escucha con respeto, porque sus preguntas y observaciones son una oportunidad para aprender juntos.

 

4. El medio ambiente es el tercer maestro y es reconocido por su potencial para inspirar a los niños. Un ambiente lleno de luz natural, espacios libres de obstáculos, donde se considera cada material para sus fines, cada esquina está en constante evolución para animar a los niños a profundizar más y más en sus intereses. El espacio fomenta la colaboración, la comunicación y la exploración.

 

5. El adulto es un mentor y guía. Su papel es observar a los niños, escuchar sus preguntas y sus historias, encontrar lo que les interesa y luego darles la oportunidad de explorar esos intereses adicionales. Los proyectos no se planifican con anticipación, emergen sobre la base de los intereses del niño.

 

6. Un énfasis en la documentación de los pensamientos de los niños. Es importante visualizar y documentar cómo va progresando el aprendizaje a través de fotografías, explicaciones, representaciones visuales (dibujos, esculturas, etc)

 

7. Los cien lenguajes de los niños: la creencia de que los niños utilizan muchas maneras diferentes de mostrar su comprensión y expresar sus ideas y creatividad. Un centenar de diferentes formas de pensar, de descubrimiento, de aprendizaje. A través del dibujo y la escultura, a través de la danza y el movimiento, a través de la pintura y juego de ficción, a través del modelado y la música; cada uno de estos cien lenguajes debe ser valorado y cuidado. 

 

*Loris Malaguzzi 

Founder of Reggio Emilia Approach